miércoles, 7 de octubre de 2009
Abuela,
Me dieron ganas de escribirte, no podía dejar de pensar en vos. Me hubiese gustado contarte todo lo que me sucedió hoy. Se que me hubieses prestado toda tu atención y me hubieses dado un buen consejo. Yo sabía que en los momentos que más te necesitara podía incondicionalmente confiar contigo. Me gustaría que vieras a lo que eh llegado. Me hubiera gustado tenerte en mi casa, y poder cuidarte como vos siempre me cuidaste en la tuya. Y compartir la mesa y sentir ese aroma que tenían todas tus cosas. Lo que daría por poder sentarme a tu lado… tomarme de tu mano. Y volverte a escuchar. Y por volver a sentir tus manos y tus besos. Esos besos de alegría cuando me veías llegar, y tus abrazos de despedida que no me querían soltar. Y por volver a ver tus ojos mirándome con amor, escuchar tu risa y tu dolor. Me haces tanta falta… no podía dejar de pensar en vos, esta carta que se que jamás enviaré. Mientras buscaba las palabras, pude gozar de tu compañía invisible y saber que más allá de los años, más allá de la vida, siempre estaremos juntas. Abuela te amo mucho. Mailén.
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